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No uno sino cuatro libros os traigo hoy para este uno al mes tan particular, un uno al mes de dieta podríamos decir por resumir un poco la temática de los cuatro libros para aprender a comer que os traigo hoy y que me he ido leyendo en este último año de confinamiento y largos periodos de ocio en casa.

Terminamos enero, llega febrero, seguimos teniendo tiempo de reacción para modificar nuestra forma de comer. Más que libros de dieta, lo que he leído con avidez han sido libros para aprender a comer, con los que cambiar hábitos alimenticios y sobre todo, libros con los que entender qué tienen de bueno esos cambios para mi cuerpo y para mi salud.

Si buscáis milagros aquí no vais a encontrar, bueno realmente no los vais a encontrar en ningún sitio y lo sabéis aunque a veces caigamos en la tentación de creernos a algunos que nos venden la moto con mucho arte. No, milagros no hay.

Lo que sí hay es mucha información y algunos autores llegan al mismo sitio por caminos distintos y eso de lo que me lleva a creer que hay comportamientos que debo cambiar, que hay rutinas que debo eliminar y otras adoptar si quiero que mi salud se beneficie de la pérdida de peso.

No me preocupa tanto la operación bikini como la operación articulaciones, no sé si me explico.

Quitarme una mochila de unos cuantos kilos sé que va a ser bueno y sé que es algo que tengo que hacer, cuanto antes mejor. Así que abro la mochila y empiezo a sacar libros para este uno al mes de dieta a ver qué os parecen a vosotras.

El primero que cae en mis manos es La Guía del Ayuno Intermitente y La Dieta Cetogénica de Marcos Vázquez.

Lo del ayuno intermitente es algo de lo que de pronto parece que todo el mundo ha descubierto al mismo tiempo. A mi lo de no comer, o sea ayunar, como que no me gusta del todo pero sí que es verdad que he tenido temporadas en las que sólo podía beberme un café para desayunar, no podía comer absolutamente nada y tenía mala conciencia por ello.

Libros como este te explican que no sólo no es malo sino que puede ser bueno reducir las veces que comes, las veces que ingieres alimentos no sólo porque así reduces las cantidades que comes sino porque además permites que tu cuerpo tenga esa energía que necesita para la digestión, para llevar a cabo otras funciones.

Así que me quedé con esto: no pasa nada por desayunar un café bebido, no necesito forzarme a comer más. Como bien dice Julio Basulto, el desayuno es la comida más importante del día sobre todo si va a ser la última.

Además, en el libro habla de la dieta cetogénica que no es otra cosa que dejar de ingerir carbohidratos o por lo menos bajar mucho la cantidad que ingieres.

Y sobre ello también trató el segundo libro que me leí, se titula Dieta Cetogénica para Principiantes, de Emily Stevens que redunda sobre lo mismo con más datos y ejemplos de posibles menús.

En el libro se recomienda que se implementen las dos formas de alimentarnos, los ayunos intermitentes y la reducción de los carbohidratos para bajar de peso de una forma más rápida de la habitual, siempre teniendo en cuenta que será más rápido el proceso cuanta más grasa se tenga que perder.

Cada cuerpo tiene sus ritmos y sus preferencias, por eso creo que lo de ir deprisa a estas alturas no es lo más recomendable, al menos para mí.

Lo que sí he visto que me funciona a mí personalmente es lo de eliminar por completo los carbohidratos de la cena.

Nada de pan, pasta, arroces o patatas para cenar. En mi caso no sé si repercute tanto en la eliminación de la grasa como en evitar la retención de líquidos que me provocan los carbohidratos, pero siempre os hablo de mi experiencia personal, nada más.

No había terminado aún este libro cuando vi que en versión kindle podía descargarme de manera gratuita el de Mai Oltra, «51 kg menos», un título por lo menos inspirador ¿verdad?

Mai mide 1’62 y llegó a pesar 114 kilógramos. En este libro cuenta su propia experiencia, cómo decidió dejar de mentirse sobre todo a sí misma y abandonar los malos hábitos que estaban deteriorando su salud.

Ella habla de alimentación saludable, de eliminar alimentos ultraprocesados, de comer a horarios adecuados, habla de practicar deporte pero sobre todo habla de quererse, de querernos y de respetarnos y eso creo que es algo muy importante y a lo que le damos demasiada poca importancia.

En El Método Gretz: Los Mitos Me Tienen Gord@ y Enferm@, de Pedro J. Grez también hablan de eso, de respeto y de querernos a nosotros mismos, de remontar cuando tenemos una recaída y de cuidar lo que comemos como cuidamos nuestra casa o a la gente a la que queremos.

Aquí la propuesta es a modo de diálogo entre dos personajes, uno se supone que es el autor y el otro podría ser perfectamente el lector. Los dos quedan para charlar, el autor le da consejo y responde las dudas del otro y va haciendo que se dé cuenta de los errores que comete, que cometemos, cuando nos ponemos delante de la comida.

Es más dinámico y sencillo de leer y trata sobre estos temas en los que yo quería enfocarme a fondo: la cetosis, la dieta cetogénica, sus beneficios para nuestro organismo, el ayuno intermitente y lo positivo que resulta para restaurar la salud en nuestro cuerpo.

La verdad es que después de leerlo, este y los otros tres, sí me han quedado claro muchas cosas, la primera es que cuanto antes me plantee que bajar de peso (teniendo un sobrepeso notable) es ganar salud, mucho mejor.

Espero que os ayuden estos cuatro libros para aprender a comer y para tomar buenas decisiones sobre vuestra salud.

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