0 0
Read Time:4 Minute, 35 Second

Los titulares se llenan de noticias en las que los comportamientos de algunos adolescentes dejan mucho que desear pero ¡qué complicado es ser adolescente en un momento como este! Ser adolescente en plena pandemia no es nada fácil y la mayoría de ellos, los que no salen tanto en las noticias, lo están llevando lo mejor que pueden. No estaría de más que nos pusiéramos un poco en sus zapatos antes de dar por hecho que todos son iguales ¿no os parece?

A ver, todas hemos sido adolescentes y sabemos que es una etapa complicada, un momento de transición entre la infancia y la edad adulta en la que no se está en ningún sitio todavía.

Según médicos y psicólogos se trata de un periodo que puede ir de los 10 a los 19 años fácilmente y durante este tiempo se produce el desarrollo psicológico y físico de la persona. A nivel físico, el cuerpo de los adolescentes experimentan cambios notables y a nivel social y psicológico también aunque los cambios sean menos visibles, precisamente es a este nivel cuando todo se complica a lo que hay que sumarle que ser adolescente en plena pandemia no es nada fácil.

Es verdad que en algunos casos se producen malos comportamientos por parte de algunos adolescentes, es verdad que están en una etapa nueva que les hace pensar que ellos son invulnerables y es verdad que a todo esto hay que sumarle el cansancio acumulado de más de un año de restricciones y complicaciones nuevas hasta ahora para todos, adolescentes incluidos.

Después de lo sanitarios y los ancianos, los adolescentes son los que más están padeciendo lo que los especialistas han definido como «fatiga pandémica».

Ser adolescente en plena pandemia no es sencillo, ni cómodo, ni sano por lo que dicen los médicos y a la vista de los datos y las cifras que empiezan a manejar.

Han aumentado los diagnósticos de depresión en pacientes de entre 10 y 19 años, en un 25% aproximadamente y esto son solo los pacientes que consideran que necesitan ayuda y consiguen pedirla, los demás no están contabilizados.

Han aumentado los síntomas como el sentimiento de culpa, la apatía, el desánimo, el aislamiento, la baja motivación y también los síntomas de la somatización del problema psicológico que padecen muchos adolescentes. Se han multiplicado las migrañas, los mareos, el bruxismo, las cefaleas tensionales o el insomnio, por mencionar sólo los más frecuentes.

Es verdad que se dan casos en los que ante estas situaciones y estas dificultades, los propios adolescentes han desarrollado sus propias maneras de afrontar el desafío que supone el confinamiento y el manejo de sus propias emociones.

Algunas de estas propuestas se pueden desarrollar en familia, en grupo de convivientes para que ser adolescente en plena pandemia sea algo más llevadero no sólo para ellos, sino para todas las personas que convivimos bajo el mismo techo.

Es muy recomendable implementar algún tipo de actividad física a nuestro día a día. Salir al aire libre a pasear, a hacer senderismo en familia, practicar bicicleta, son actividades que pueden ser un desahogo para todos. Quizás sea este el momento de empezar a correr.

También puede ser una buena idea tomar clases online por ejemplo de yoga, pilates o incluso de zumba o contratar para la familia un entrenador personal unas horas a la semana para que tengamos una motivación extra y que precisamente a nuestros adolescentes la propuesta y la meta se les haga más llevadera, más asumible.

No todo lo podemos enfocar desde el punto de vista físico, hay que tener en cuenta otros aspectos muy importantes para que la situación fluya sin dañar a nadie.

Los adolescentes tienen que saber lo que está pasando en su ciudad, en su comunidad, en su país y en el mundo. Sin alarmismos, con calma y con datos, de forma objetiva y continua pero sin obsesionarnos ni angustiarnos.

No está de más nunca seguir hablando de la importancia de la higiene y la distancia de seguridad, de lo vital que es quedarnos en casa y salir menos con los amigos y/o conocidos. Como tampoco está de más hablar del futuro, hacer planes sin fecha de caducidad.

La convivencia tiene que fluir y nadie debe echarse a la espalda todo para que fluya, vamos a repartir responsabilidades y a organizar las veces que haga falta nuestras rutinas. Seguro que muchas veces ser adolescente en plena pandemia nos parece que no es tan diferente a cualquier día normal antes del COVID pero no es así, ni para ellos ni para nosotros, los adultos que querríamos tener todas las respuestas a sus preguntas antes incluso de que les angustiaran cuando se las plantean.

Por si os apetece leer un poco más sobre nuestros adolescentes, a lo mejor os vienen bien estos otros posts, para daros ideas ante una situación como la actual:

En este post hablamos de sexo y adolescentes, uno de esos temas que se nos suelen hacer «bola» a los padres y madres.

En este otro os dejé una lista de libros que muchos hemos leído cuando éramos adolescentes pero que ahora nuestros hijos en su mayoría, ni siquiera conocen, quizás este sea un buen momento para descubrir alguno.

Y aquí hablamos de cremas específicas para la piel de nuestros adolescentes, arrancar con unos buenos hábitos de cuidados de la piel siempre es una buena idea y está directamente relacionado con su propia autoestima, lo cual puede ser muy interesante para un momento como este.