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Estamos de acuerdo en que en verano nos apetece salir de casa, romper con la rutina, desconectar de verdad, a lo grande y por eso nos apetece mucho y muy fuerte viajar a destinos quizás que no conocemos o tal vez sí los conocemos y eso nos hace sentirnos muy cómodos, muy tranquilos. Por eso es también un momento perfecto para recordar esos viajes que no nos importaría repetir más pronto que tarde, hoy recordamos lo mucho que dio de sí un fin de semana largo en Praga, Chequia.

Si estás pensando en preparar una escapada tan urbana como exótica en un fin de semana largo que los niños no tengan colegio y los adultos se puedan coger un día o dos libres de ir al trabajo, este es el momento y este es el viaje.

Praga es una ciudad perfecta y para nosotros fue todo un descubrimiento aunque la verdad es que íbamos con ventaja, la misma que tendrás tu después de leer este post hasta el final porque compartir es de guapas como todo el mundo sabe.

Vamos a situarnos. Estamos hablando de Praga, la capital de la República Checa que antes fue capital del Reino de Bohemia y de la antigua Checoslovaquia.

Praga tiene ese encanto de las ciudades atravesadas por un río, lo mismo es cosa mía pero es un encanto que tiene París, que tiene Londres, que tiene también Lisboa por citar sólo algunas ciudades y Praga, como ellas, también lo tiene. Sí, es una apreciación muy personal, es cierto.

Desde 1992 el casco histórico de Praga es Patrimonio de la Humanidad y después de recorrerlos caminando o subidos a alguno de sus tranvías, nos queda claro que es un reconocimiento y una consideración más que merecida porque la ciudad es muy hermosa y derrama historia y arte casi por cada uno de sus rincones.

Es una de las 20 ciudades más visitadas cada año de todo el mundo y eso es por algo, por la belleza de su patrimonio histórico sin duda y seguro que por más razones, esas las fuimos descubriendo sobre la marcha y Praga nos enamoró. Quizás por eso nos quedamos con ganas de volver.

Conocer Praga con un guía

Imprescindible pero no sólo en esta ciudad, en cualquier ciudad es siempre muy recomendable contratar un guía si queréis conocer un poco más a fondo el lugar por el que vais caminando.

Una de las mejores decisiones que tomamos durante nuestro fin de semana largo en Praga fue contratar un freetour. Cada día hay más empresas que los organizan. Suelen ser empresas de guías turísticos que organizan visitas guiadas por algunas de las zonas más interesantes de la ciudad.

En muchas ocasiones estos guías son estudiantes de turismo o de arte o recién licenciados que le ponen pasión a lo que te van contando y hacen las visitas aún más interesantes.

Lo de freetour no es que sea gratis, a nadie la gusta que no se valore su trabajo ¿verdad? La cuestión es que ellos no ponen el precio sino que lo pones tu por el servicio recibido. Tu le pagas al guía lo que consideres justo en función de lo que has recibido durante la visita, sus conocimientos, sus comentarios, su amabilidad, su simpatía, si ha respondido a las preguntas del grupo.

A nosotros ya os digo que nos encanto la experiencia con nuestro guía que era gallego y llevaba sólo unos meses viviendo permanentemente en Praga después de haber hechos muchos viajes a la ciudad y enamorarse de ella como nos pasó a nosotros.

Tal y como estaba el tema del trabajo en España y después de haber estudiado historia del arte, de momento pensaba seguir trabajando en Praga en actividades turísticas y culturales como estas.

Hicimos un recorrido por lo que se llama «la ciudad vieja» que duró unas tres horas. En él nos habló de la historia de la ciudad en distintos momentos y distintas épocas.

Sólo nos sentamos unos minutos un par de veces durante todo el recorrido, la primera en las escaleras del casino (que por cierto está muy cerca del Museo del Comunismo ¡si Lenin levantara la cabeza!) y otra vez descansamos uno momentito en las escalinatas del Palacio de la Ópera.  

No se nos hizo largo ni cansado, las anécdotas y la historia de la ciudad eran tremendamente interesantes.   Desde la “Revolución de Terciopelo” a la ocupación nazi de la ciudad con su afán por destruirla cuando vieron que perdían la guerra. Desde las conmovedoras historias de los niños del ghetto checo a las de la triste vida de Franz Kafka.

Desde las aventuras épicas de las princesas antiguas (en las que hay un poco de leyenda y un poco de realidad no diría yo que a partes iguales pero casi, casi) a la actualidad, al día a día de una ciudad que va tomando el ritmo del progreso.

De verdad, estos recorridos urbanos guiados me parecen una forma muy interesante de invertir el tiempo y el dinero cuando viajamos y sólo os haría una pequeñísima recomendación: sed generosos a la hora de valorar a vuestros guías.

El sabor de Praga

Sí, con las visitas y los recorridos alimentamos nuestra curiosidad, nuestra cultura y nuestras ganas de conocer un poco mejor Praga pero claro ¡había que alimentar también nuestro cuerpo!

Para eso hay opciones para todos los gustos con un denominador común: por lo general comer en Praga es muy asequible y eso es genial.

Se puede comer bien por poco dinero y eso es siempre algo muy interesante cuando se viaja y más cuando viajamos en familia. Y no hace falta salir de los sitios más típicos para turistas porque están muy apetecibles y la relación calidad precio no es mala. Pero si se quiere, se puede hacer porque la oferta en restauración es muy amplia y es interesante probar productos y preparaciones quizás más típicas y menos conocidas por el turista.

Os he dejado una foto de una hogaza de pan que tenía una deliciosa sopa en su interior. No podría aventurarme a deciros de qué era la sopa, sólo puedo asegurar que era una delicia.

Lo que es difícil por no decir imposible es no probar la deliciosa cerveza checa, bueno es difícil y casi sería un pecado no probar alguna. No es que hiciera una cata exhaustiva pero si tengo que decantarme por alguna, hubo una cerveza tostada con un ligero toque de regaliz más suave que alguna otra rubia, que me encantó.

Además de comer es recomendable descansar bien para poder aguantar los paseos, los recorridos y las visitas como se merecen, y para eso hay pequeños hoteles que están muy bien situados, con habitaciones limpias que permiten salir a recorrer la ciudad casi desde la cama.  

El nuestro estaba justo detrás de la plaza del ayuntamiento viejo, pequeño y asequible, lo único malo o bueno según
se mire es que teníamos una enorme claraboya que no podíamos tapar así que ¿despertador? No, no necesitamos ninguno.  

Otro día te cuento los lugares en los que merece la pena detenerse, las calles que hay que pasear y las estatuas
frente a las que es complicado retener las lágrimas. Un paseo por la historia del mundo a través de la historia de un país y de una ciudad como esta. Bien merece la pena pasar un fin de semana largo en Praga o los que hagan falta.  

  • Por cierto las fotos son de mi perfil de Instagram por si quieres pasarte a echarle un vistazo, a «megustear» alguna foto o directamente a quedarte como seguidor.

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23 thoughts on “Un fin de semana largo en Praga, recordando escapadas

  1. […] y recorrer, sin prisa y descubriéndola en cada esquina, en cada calle y en cada edificio. Está cargada de historia y de vida, de reinventarse a sí misma y de cultura, creatividad y fuerza, mucha fuerza. En navidad es un […]

  2. Me parece una escapada super familiar y educativa, y eso que no era una ciudad que tuviera presente, pero oye, que dan ganas de ir 🙂

  3. Yo estuve en Praga cuando mi marido y yo éramos novios… de echo… me pidió matrimonio allí! Y me pareció un lugar genial, al que sin lugar a dudas volveré!
    Y me apetece mucho llevar a los niños, creo que es un buen lugar para viajar con ellos.
    Saludos!

  4. Me encantaría visitar Praga y veo que no me decepcionará. Que buen fin de semana! No me gusta la cerveza pero seguro que me conquistará algún postre típico.

  5. Fíjate Praga, nunca se ma habría ocurrido para ir de viaje en familia, no lo tenía yo como unos de mis viajes pendientes, pero me picado la curiosidad. Y después de leer lo de la cerveza, …. hay que ir sí o sí 😉

  6. Yo estuve en Praga have bastantes años, aún eramos mi marido y yo novios.
    Es una ciudad muy bonita y genial para una escapada de no muchos días.
    Lo del free tour es una buena opción. Yo alli no lo hice porque no lo conocía aun pero lo he hecho en otras ciudades y son geniales porque suelen ser visitas muy amenas.
    Mi único "pero" de Praga es la gente, lo siento pero con nosotros fueron bastante bordes.

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