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A veces no lees el libro y ya te ha enganchado por completo, solo con que te cuenten de qué trata ya no tienes escapatoria, es para ti y lo sabes. Con Las campanas del viejo Tokio de Anna Sherman, me pasó. Era inevitable que de un modo u otro este libro con sus historias, cayera en mis manos más pronto que tarde y me lo bebiera como se bebe un vaso de saque servido en una caja lacada y donde se ha desbordado un poco de líquido antes de que nadie toque el vaso.

El título completo es Las campanas del viejo Tokio. Meditaciones sobre el tiempo y la ciudad y la autora lo publicaba allá por el año 2019, qué cerca en el calendario, pero qué lejos en nuestra memoria se ha quedado ese año con todo lo que vino después.

Es el primer libro de Anna Sherman y habla de una ciudad en la que conviven dos tiempos distintos, un pasado que marca una forma de vida y un presente que pierde identidad mientras gana agilidad o al menos eso cree. Habla de Tokio y de Edo, el nombre de la vieja ciudad que confiaba en las campanas para que sus habitantes midieran su tiempo.

«El tiempo se cuenta con varillas de incienso, con ledes y con relojes atómicos de celosía.» Las campanas del viejo Tokio, de Anna Sherman

Anna Sherman recorrió la ciudad a diario cuando se trasladó a trabajar y a vivir a Tokio. Fue descubriendo algunos de sus secretos, de sus cambios, de cómo habían aceptado o no sus ciudadanos esos cambios. Inevitablemente, la ciudad despertó la curiosidad de la escritora, pero es que da igual el tiempo que se pase en Tokio, dos años o dos semanas. A poco que se caminen sus calles, se paseen sus parques y se visiten sus peculiares tabernas, la curiosidad y la sorpresa se despiertan prácticamente de golpe y ya no se duermen nunca.

¿Dónde estaban Las campanas del viejo Tokio?

Eso es lo que se pregunta la autora y lo que la mueve a recorrer la ciudad y a escribir este libro.

De 1632 a 1854, Japón fue una isla en todos los sentidos. Los gobernantes del país cerraron las fronteras restringiendo cualquier posible contacto con el extranjero. Japón vivía aislado, hacia dentro, hacia sí mismo lo que fortaleció una cultura y una forma de vida que perdura en muchos sentidos hasta nuestros días y convive con el cambio manteniéndose a flote.

«El tiempo fue arrancado de la naturaleza.» Las campanas del viejo Tokio, de Anna Sherman

Las campanas, repartidas por la ciudad, marcaban el ritmo de los días de sus habitantes y eso es lo que va buscando Anna Sherman y va reflejando en las distintas historias que pueblan el libro que muestran cómo entiende, cómo se relaciona y cómo vive el tiempo la sociedad japonesa, de una forma muy distinta a como lo hacemos en Occidente.

Valentín Fuster, el conocido cardiólogo, comentaba hace unas semanas en una entrevista que él desarrolla el concepto de Las cuatro T : Tiempo para reflexionar cada día, Talento para descubrir, Transmitir positividad y Tutoría, trabajar con la gente más joven. Cuatro actividades y actitudes vitales que hacen que su día a día, su vida, se organice de un modo constructivo, creativo y de una manera que le hace sentir que aprovecha su tiempo.

«En el siglo XX en medio del resplandor de faros y farolas, de luces de led, de anuncios de neón verticales y de bombillas halógenas, si del suelo brotara la luminiscencia del fósforo nadie se daría cuenta.» Las campanas del viejo Tokio, de Anna Sherman

Me recordó a la forma que cuenta Anna Sherman la vida de la sociedad japonesa o mejor dicho, cómo le cuentan a ella la forma en la que se organizaban en el viejo Tokio.

De hecho, Fuster también comentaba en esa entrevista que «la tecnología nos está llevando a un mundo acelerado, competitivo, de urgencia y nos olvidamos de lo que más a largo plazo es más importante en nuestras vidas.» Y es lo mismo que le comentan a la autora recorriendo la ciudad, la tecnología convertida en algo vulgar, común y corriente, hace que desaparezca lo excepcional porque ya no nos damos espacio para verlo, para sorprendernos, para pensarlo o incluso para imaginarlo.

¿Nos hemos perdido entre tanta prisa, tanta facilidad y tanta inmediatez? Es una de las preguntas que surgen mientras vas leyendo Las campanas del viejo Tokio, de Anna Sherman y es una de las preguntas a las que es más difícil contestar.

«Llegamos a casa todos los días tras ser perseguidos por los relojes.» Las campanas del viejo Tokio, de Anna Sherman

Las campanas del viejo Tokio, de Anna Sherman está editado por Capitán Swing en rústica con solapas, tiene 304 páginas que se leen casi sin darte cuenta aunque yo me las pasé subrayando y haciendo anotaciones en los márgenes como hacía tiempo. Lo puedes comprar en Tipos Infames y te lo llevan a casa amablemente.

Las campanas del viejo Tokio habla precisamente de los silencios de esas campanas y de la importancia que tenían esos silencios para marcar los tiempos de la ciudad, lo mismo que ocurre con los segundos de oscuridad de los faros en el mar.

También señala que «un círculo tiene un número infinito de comienzos», como la vida misma o que «tu destino en el infierno depende de tu dinero». Un libro con el que es inevitable aprender a vivir el tiempo de otro modo o por lo menos plantearnos que esa posibilidad está ahí, esperando a que nos decidamos.

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