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No se trata de vestirnos con trozos de hojas de banano sino de vestirnos con más cabeza, con más sensatez y con más conciencia de que nuestras decisiones y nuestras compras afectan a nuestras vidas más de lo que queremos asumir de que las rebajas no arrasen no solo con nuestra economía sino con el medio ambiente, con el planeta, con la vida. La industria de la moda no para, no deja de producir y lanzar colecciones efímeras para que los consumidores compren, compremos y no dejemos nunca de comprar.

Las primeras imágenes que vimos del “cementerio de ropa” del desierto de Atacama en Chile, son de 2019. Desde entonces se han ido despertando conciencias, quizás no todo lo rápido que sería deseable al ver las ingentes cantidades de ropa fabricada en Asia y que se compraron y desecharon demasiado pronto en Europa o Estados Unidos o incluso ropa que nunca se llegó a comprar, con sus etiquetas intactas.

El daño ecológico es innegable, por poner solo un ejemplo, la producción de ropa masiva es una de las principales causas del desperdicio de agua en el mundo. La industria textil gasta 93.000 millones de metros cúbicos de agua al año y arroja un 10% de las emisiones de carbono a la atmósfera. 

Para producir unos jeans se necesitan de media en torno a los 7.500 litros de agua potable. Por contra y para contextualizar mejor lo que significan esos datos, según Unicef, cada año mueren un millar de niños o bien por enfermedades relacionadas con el agua contaminada o bien por la falta de agua en sus vidas diarias. No es compatible que en nuestros armarios se acumulen pantalones que roban el agua potable de millones de personas.

Para producir unos jeans se necesitan de media en torno a los 7.500 litros de agua potable.

Es una problemática es muy compleja, pero no es imposible ir cambiando el panorama. Hay propuestas políticas y también sociales, civiles, que buscan una solución definitiva sobre todo enfocándose en la importancia de las economías circulares.

La frase de Eduardo Galeano es una de esas que conviene llevar tatuada en la memoria, esa que dice que “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas puede cambiar el mundo”. Es verdad, es el poder que tenemos en nuestra mano y en nuestra capacidad de nadar contra corriente, hasta que cambiemos el rumbo de la corriente.

Mucha gente pequeña cambiando el mundo

Hay medidas desde las instituciones como el Pacto por la Moda Sostenible que se ha presentado hace unas semanas en Valencia y en la que participan investigadores, estudiantes, compañías del sector de la moda.

Una propuesta que trata de revolucionar la industria de la moda animando a que las empresas del sector implementen acciones concretas en sus procesos productivos que cambien esta tendencia destructiva con el medio ambiente. Acciones sencillas de aplicar y fácilmente medibles para ver cómo repercuten en la vida de todos sin dañar a las propias empresas.

Además, estamos viendo como la compraventa de productos de segunda mano, está emergiendo de nuevo con una renovada popularidad y sobre todo entre los consumidores más jóvenes. La posibilidad de reciclar prendas o “tunearlas” para darles nueva vida supone un cambio de mentalidad y de actitud a tener muy en cuenta.

En Estados Unidos las estimaciones de las empresas del sector hablan de que el mercado de la segunda mano va a duplicar su volumen de aquí al año 2026, alcanzando los 82 billones de dólares.

Empresas como Inditex quieren formar parte también de este mercado y en las tiendas de Zara van a comenzar con una prueba piloto en Reino Unido, mediante la que ofrecen la posibilidad de que un particular pueda vender, reparar o donar a Cruz Roja, prendas usadas de cualquier temporada de la misma marca.

En H&M tienes un cupón descuento para próximas compras por cada bolsa con ropa usada que dejes en sus tiendas y otras marcas y cadenas como Isabel Marant o Mango también han ido desarrollando programas de recogida de ropa usada que después donan a ONGs locales.

Tienes en las calles distintos contenedores de asociaciones y ONGs donde depositar tu ropa usada e incluso algunas de ellas tienen tiendas donde puedes comprar ropa de segunda mano organizada y clasificada.

Además, está la enorme ventana de internet con las distintas apps como Vinted, Wallapop, MilAnuncios o Etsy donde puedes comprar y vender ropa de segunda mano de una forma muy sencilla y cómoda y por último, seguro que más cerca de lo que imaginas tienes una tienda física de ropa y complementos de segunda mano donde puedes encontrar estas rebajas precisamente lo que necesitas, lo que estabas buscando a un precio mucho más asequible no solo para tu bolsillo sino también para el planeta.

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