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Si tenemos en cuenta los datos que señalan que casi un 40% de las mujeres adultas de nuestro país sufre (o sufrimos…) incontinencia urinaria, es evidente que la amenaza es real y que por eso lo mejor es prevenir antes de padecer la que es ya la tercera enfermedad cronológica diagnosticada y quizás una de las que mayor impacto produce en la calidad de vida de, sobre todo, las pacientes.

Y a pesar de ese enorme porcentaje, solo un tercio de las personas afectadas por incontinencia urinaria busca ayuda médica, sí el estigma social por reconocer que se padece esta patología no se ha superado, lo que hace que se complique su estudio, su investigación e incluso el servicio a las afectadas, en la mayoría mujeres.

¿Qué es la incontinencia urinaria?

Es sencillo de entender, se define como la pérdida de control sobre la vejiga y la capacidad que este órgano tiene de orinar. Afecta más a las mujeres, sobre todo aquella que se provoca por la debilitación de los músculos del suelo pélvico y puede llegar a empujar a la paciente a la reclusión en su domicilio ante lo incapacitante que es esta falta de control en la vejiga.

La incontinencia urinaria puede aparecer a cualquier edad pero está más relacionada con el ciclo reproductivo de la mujer y como esto afecta a la salud del suelo pélvico femenino, llegando a afectar a una de cada cuatro mujeres en nuestro país.

Otras causas que están viéndose en la consulta de ginecología con cierta frecuencia es la práctica de deportes de alto impacto e incluso, en algunos casos, la genética de la persona.

Según se va acercando la menopausia, el organismo va experimentando toda una batería de cambios sustanciales que llevan a la aparición de las primeras pérdidas de orina.

Los trastornos del suelo pélvico solo se producen en mujeres y su frecuencia aumenta con la edad. Clic para tuitear

¿Qué problemas añadidos puede provocar?

Una de las consecuencias más frecuentes es la dermatitis que surge en la zona a raíz del exceso de humedad en la piel, puede provocar irritación, enrojecimiento, descamación e incluso en algunos casos hasta puede llegar a producir infección.

Si padecemos incontinencia urinaria es fundamental extremar la higiene de la zona pero además, los expertos señalan la importancia de:

  • no usar ropa interior ajustada porque aumenta la presión intraabdominal y puede irritar la zona del perineo por la fricción
  • utilizar productos de higiene para contener la orina y que mantenga la zona seca
  • no emplear ni perfumes ni fragancias para enmascarar el olor que produce la incontinencia urinaria
  • buscar productos de higiene específicos para la zona, tanto jabones como toallitas específicas ya que tienen un PH más ácido y agentes limpiadores más suaves

Existen en el mercado complementos como los ácidos GABA que ayudan a mejorar la incontinencia urinaria, igual que la vitamina B6 que contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso. Los ácidos Omega3 ayudan a fortalecer los músculos del suelo pélvico también, que junto con los ejercicios específicos, son esenciales para recuperar el control de la vejiga de la orina.

Incontinencia urinaria y suelo pélvico

El suelo pélvico es el conjunto de músculos y ligamentos que cierran la cavidad abdominal en su parte inferior. Tienen la principal función de sostener los órganos pélvicos en la posición adecuada para que desarrollen un correcto funcionamiento. 

Se considera un conjunto muscular dinámico que se adapta al movimiento y a los cambios de postura por lo que en nuestra vida diaria, podemos estar dañándolo sin darnos cuenta.

Una musculatura débil provoca una pérdida de elasticidad y se debe a diferentes factores como: el embarazo, el parto, cuando alcanzas la menopausia, en la juventud también hace estragos, ya que algo tan normal como hacer deporte de alto impacto (zumba, correr, crossfit, etc) podría afectar. 

Además, hay más factores de riesgo como: la obesidad, la tos crónica y factores hereditarios entre otros, por eso es fundamental prevenir su deterioro.

Los trastornos del suelo pélvico solo se producen en mujeres y su frecuencia aumenta con la edad. De hecho, de los dos tipos de incontinencia urinaria que se producen, el que se relaciona con el esfuerzo es quizás el más frecuente y el que se produce cuando los músculos del suelo pélvico están debilitados.

Los famosos ejercicios de Kégel y llevar un estilo de vida activo, mantener un peso adecuado para nuestra constitución física y edad y cuidar la alimentación, son los mejores aliados para trabajar el suelo pélvico y por ende, para evitar la aparición de la incontinencia urinaria en nuestras agendas.

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